Guía del Facilitador

Cruzando culturas con el evangelio

Cuatro encuentros para mentores que forman líderes en tierra ajena


Retiro de Mentores · PIC — IML Latinoamérica
Bogotá · 11 al 14 de junio de 2026
Pilar de Multiplicación · Preparado para Ps. David López y Alí León
El hilo de los cuatro encuentros

El mentor no impone un método: forma Timoteos autóctonos — líderes locales que dejan al evangelio echar raíz en su propia cultura.

Cómo usar esta guía

El tono antes que el contenido

Estamos en una cabaña, en el frío de Bogotá, en un grupo pequeño que ya se conoce. Esto no es un aula. Cada bloque está pensado para hacerse en círculo, sin tarima, con café en la mano — una sobremesa larga, no una conferencia. El facilitador habla poco y escucha mucho; el maestro no es quien está al frente, es el círculo.

Por eso cada bloque tiene una textura distinta a propósito: uno es confesión, otro es construir una herramienta, otro es un taller de detectives, y el último es visión y compromiso. La enseñanza es corta; la historia y la conversación son el corazón.

A quién le hablamos

Casi todos son venezolanos de la diáspora que ya se hicieron líderes en tierra ajena. No vienen a aprender teoría: vienen a ponerle nombre a lo que ya vivieron — y a usarlo a propósito con sus coordinadores.

Su realidad como mentores

Acompañan sin mandar, visitan una vez al año y guían casi todo por videollamada cada quince días. Cada bloque aterriza en eso: guiar procesos a distancia, no imponer.

Toca una tarjeta para abrir el bloque completo. Las cuatro historias provienen de Crossing Cultures with the Gospel de Darrell L. Whiteman, recontadas para narrarlas en voz alta.

Viernes 12 de junio
Sábado 13 de junio

Una nota para los facilitadores

Menos material, más corazón

Escogimos solo cuatro temas del libro —de catorce— a propósito. No buscamos cubrirlo todo; buscamos que cada mentor se lleve una postura nueva y un nombre en el corazón. Si el Espíritu abre una conversación larga, déjenla correr aunque se caiga un punto del guion. El guion sirve al encuentro, no al revés.

El arco de los cuatro bloques es postura → escucha → propósito: bajamos las defensas (etnocentrismo), aprendemos a acercarnos (encarnación) y a oír (cosmovisión), y recién entonces llamamos a la tarea (formar Timoteos autóctonos).

“Que cada Casa de Paz vuelva a ser semilla, y que cada mentor pueda decir: Dios me dio un Timoteo en esta tierra, y ese Timoteo también formará a otros.”

Viernes · Bloque 1
Viernes 12 · 9:00 – 10:15 · 75 min
Bloque 1 — textura: confesión en círculo

La segunda conversión: del etnocentrismo

Corazón del bloque

Que cada mentor descubra —no que se lo digan— que carga una forma cultural de hacer iglesia que cree “la correcta”, y que mentorear varios países le pide una segunda conversión.

Para qué le sirve

Acompaña países que no son el suyo, desde lejos, sin poder imponer nada. Su única forma de guiar es ganándose la confianza y entendiendo el contexto. El etnocentrismo sabotea eso sin que uno lo note.

Mapa del tiempo
10 minEntrada al tema — la pregunta incómoda y definir “etnocentrismo”.
15 minLa raíz bíblica — historia de los folletos + Pedro en Hechos 10.
15 minAterrizaje — el mentor etnocéntrico vs. el mentor convertido.
25 minConversación en círculo — una sola pregunta, mucho silencio.
10 minCierre — tarea concreta y puente al Bloque 2.
1Entrada al tema10 min

Abre con el hilo de todo el retiro, sin resolverlo:

“Quiero empezar con una pregunta incómoda: ¿y si parte de lo que creemos que es ‘la forma correcta de hacer la obra’ no es del evangelio… sino solo de nuestra cultura?”

Y enseguida define la palabra, porque varios la oirán por primera vez — simple, con ejemplo:

“Etnocentrismo es una palabra grande para algo muy sencillo: la tendencia natural de creer que mi forma de hacer las cosas es la normal y la correcta — y que la del otro es la rara o la equivocada. No es maldad; todos lo hacemos sin pensar. Y cuando mentoreo a un país que no es el mío, ese lente invisible me hace corregir cosas que no están mal… solo son distintas.”

2La raíz bíblica15 min · contado como historia
Historia · Whiteman
Los folletos desde el avión

“En Papúa Nueva Guinea, Whiteman conoció misioneros que sobrevolaban la selva en avioneta y dejaban caer folletos del evangelio… impresos en inglés. Creían que el Espíritu Santo los usaría para convertir a la gente. ¿El problema? Esa gente no sabía leer, y mucho menos inglés. Los folletos no se desperdiciaron, eso sí: resultaron del tamaño perfecto para enrollar tabaco. La gente los usó para hacer cigarrillos.”

Remata al corazón: “Esos misioneros eran sinceros, fieles, sacrificados. Pero hicieron la obra a su manera, sin preguntar si conectaba con el otro. Eso es etnocentrismo: no es mala voluntad, es hacer la misión desde mis lentes y suponer que con eso basta.”

Y un puñetazo suave (≈1 min): “Después de una charla, un misionero le confesó a Whiteman: ‘Llevo quince años viviendo en Macao… y debo admitir que no conozco a los chinos. Estuve demasiado ocupado haciendo cosas.’ Quince años de trabajo fiel — sin haberse convertido nunca de su etnocentrismo.”

Luego, la conversión que sí ocurrió — Pedro en Hechos 10, contado despacio:

“Pedro ya era apóstol, ya había predicado en Pentecostés, ya estaba ‘convertido’. Y aun así Dios tuvo que bajarle un lienzo del cielo tres veces para convertirlo otra vez — de su certeza de que el de afuera era impuro. ‘Lo que Dios ha purificado, no lo llames tú impuro.’ No fue una conversión de pecado a Cristo; fue de su cultura religiosa a la misión de Dios.”

“Nosotros también ya estamos convertidos. Pero quizá Dios nos está bajando un lienzo en este retiro. Mentoreamos pueblos que no son el nuestro. La pregunta es si los estamos ayudando a seguir a Jesús… o a parecerse a nosotros.”

3Aterrizaje al trabajo del mentor15 min

Plantéalo como el contraste de dos formas de mentorear:

El mentor etnocéntrico llega (o se conecta) y dice: “esto se hace así, como en mi país.” Corrige formas, copia su modelo, mide al otro con su vara. Resultado: el coordinador obedece de labios, pero no se apropia; y cuando el mentor cuelga, nada cambia.

El mentor convertido de su etnocentrismo pregunta antes de instruir: “cuéntame cómo funciona esto en tu contexto, qué ha dado fruto aquí.” Guía el proceso de PIC —multiplicar líderes, formar Timoteos— pero deja que tome la forma de cada país. Resultado: el coordinador se apropia, porque el proceso lo siente suyo.

“Esto es clave para ustedes precisamente porque no tienen autoridad para imponer. Ustedes no mandan: acompañan. Y resulta que esa es la mejor noticia: el evangelio nunca avanzó por imposición, sino por encarnación. Su falta de autoridad para mandar es justo lo que los obliga a mentorear como Jesús.”

4La conversación en círculo25 min · el corazón
Dinámica · una sola pregunta, todos juntos

“Pensando en el país o la red que acompaño: ¿dónde he estado empujando mi forma —de orar, de reunirse, de reportar, de hacer iglesia— en vez de escuchar la suya? ¿Qué he corregido que en realidad no estaba mal, solo era distinto?”

El trabajo del facilitador aquí es escuchar y mirar caras, no responder a cada quien. Un silencio largo no es un problema: es donde trabaja el Espíritu. Que hablen los que quieran; no fuerces la ronda completa.

5Cierre que deja tarea real10 min

Recoge con gratitud (sin comentar a cada uno), ora pidiendo el lienzo de Pedro para cada mentor, y da un paso concreto:

Tarea para la próxima videollamada: antes de dar una sola instrucción, pregunta “¿cómo funciona esto en tu contexto?” y escucha sin corregir. Esa pregunta es la segunda conversión hecha práctica.

“Si dejamos que Dios nos convierta del etnocentrismo, lo que viene ahora cobra sentido: cómo entrar en la cultura del otro, como hizo Jesús.”

Viernes · Bloque 2
Viernes 12 · 10:30 – 11:30 · 60 min
Bloque 2 — textura: enseñanza + construir una herramienta

El modelo encarnacional: la relación precede a la influencia

Corazón del bloque

Que entiendan que la cercanía no es geográfica sino relacional — y que sin relación no hay influencia, aunque uno tenga el cargo de mentor.

Para qué le sirve

Su gran límite —visita anual, videollamada— parece imposibilitar “estar cerca”. Aquí se le da la vuelta: la confianza sí cabe en una pantalla, y ellos ya saben construirla porque les tocó ganársela en país ajeno.

Mapa del tiempo
10 minNombrar su propia historia — honrar al migrante que ya se encarnó.
12 minLa idea bíblica — la historia de la aldea + Juan 1:14.
13 minEl nudo real — las dos clases de videollamada.
20 minReflexión y compartir — rediseña tu próxima llamada.
5 minCierre — una disciplina para la semana + puente.
1Nombrar su propia historia10 min · personal

Empieza honrando lo que vivieron, sin romantizarlo (muchos migraron por dolor):

“Antes de hablar de teología, quiero hablar de ustedes. Casi todos en este cuarto dejaron su país. Llegaron a una tierra que no era la suya, con un acento que los delataba, a aprender cómo se vive y cómo se hace iglesia en otro lado. Algunos llevan quince años en eso; otros, cinco o siete. Y déjenme decirles algo: eso que ustedes vivieron tiene un nombre en la misión. Se llama encarnación. Dios tomó el dolor de su desplazamiento y los convirtió en puentes. Lo que pareció pérdida, Él lo hizo preparación.”

2La idea bíblica12 min · contada fuerte

“Cuando Dios quiso alcanzarnos, no nos mandó un manual desde el cielo. Se mudó al barrio. ‘El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.’ Dios no nos mentoreó por control remoto. Vino, comió, caminó, durmió, lloró entre nosotros — y solo después de ganarse la vida con la gente, enseñó.”

“Ese es el modelo: la relación precede a la influencia. Nadie cambia por alguien en quien no confía. Y la confianza no se decreta — se gana estando. Ustedes lo saben: ¿les hicieron caso en su país nuevo el primer día? No. Se los hicieron cuando se ganaron el corazón de la gente.”

Historia · Whiteman
El primer día en la aldea

“Whiteman nunca olvidó su primer día en una aldea de las Islas Salomón, en 1977. Llegó en canoa con su esposa y todo lo que tenían en unas pocas maletas, caminó kilómetro y medio selva adentro y llegó a un claro con veinte casas de hoja de palma. Lo recibieron orgullosos: ‘Esta casa la construimos para ustedes.’ Entró, puso sus cosas en el piso, y vio que todos los niños de la aldea estaban sentados en un tronco mirándolos fijo — para muchos, eran los primeros blancos que veían en su vida. Y ahí, arrodillado entre sus maletas, le dijo a su esposa: ‘Creo que cometí el error más grande de mi vida. No sé qué hacemos aquí.’”

Conecta: “¿Cuántos de ustedes sintieron exactamente eso el primer mes en Chile, en Perú, en Colombia? Pues escuchen cómo lo resolvió: la única salida era salir de la choza, meterse en la aldea, hablar con la gente, aprender su mapa mental. Un año después podía moverse en esa cultura sin sentirse perdido. ¿Se había vuelto salomonense? No, ni de lejos. Pero se había ganado el derecho a ser escuchado. Eso es encarnación: la relación primero, la influencia después. Y ustedes ya lo hicieron una vez. Ahora háganlo a propósito con sus coordinadores.”

3El nudo real del mentor13 min

“Aquí está nuestro problema concreto. Mentoreamos sin mandar, y de lejos: una visita al año y una pantalla cada quince días. ¿Cómo se encarna uno por Zoom? La respuesta es la misma que ustedes ya vivieron: no por autoridad, sino por confianza. Y esa confianza sí cabe en una videollamada — o se destruye en una videollamada.”

La llamada que mata la relación

El mentor se conecta y a los dos minutos ya pide el reporte: “¿cuántas Casas? ¿por qué no creció?”. El coordinador se siente un número. Cumple, pero no se abre. Y lo que no se abre, no se multiplica.

La llamada que construye relación

Empieza por la persona: “¿cómo estás tú? ¿cómo está tu familia? ¿qué te pesa?”. El reporte viene después — y viene distinto, porque ya hay confianza. Ahí recién se habla de Timoteos y de soltar Casas.

“Nuestra meseta no se rompe con más presión por pantalla. Se rompe cuando cada coordinador sepa que su mentor lo conoce y está con él. La relación no es lo previo al trabajo. La relación es el trabajo.”

4Reflexión personal y compartir20 min
Dinámica · a solas y luego unos pocos comparten

Ocho minutos en silencio, cada uno con su cuaderno, pensando en un coordinador específico:

  1. Cuando llegué a mi país nuevo, ¿qué hizo alguien para ganarse mi confianza? ¿Hago eso mismo con mis coordinadores?
  2. Si soy honesto, mis llamadas, ¿se parecen más a “pedir reporte” o a “construir relación”?
  3. ¿Qué una cosa cambio en mi próxima videollamada para empezar por la persona y no por el número?

Luego, que tres o cuatro compartan lo que escribieron (no todos). El facilitador recoge el patrón común al final, sin comentar uno por uno.

5Cierre y puente5 min
Una disciplina para la semana: que la primera pregunta de cada llamada no sea sobre el trabajo, sino sobre la persona — como alguien hizo con ustedes cuando llegaron sin conocer a nadie.

“Hoy vimos que hay que entrar en el mundo del otro. Mañana vamos más hondo: cómo escuchar lo que el otro cree de verdad, debajo de lo que hace — la cosmovisión.”

Sábado · Bloque 1
Sábado 13 · 9:00 – 10:15 · 75 min
Sábado · Bloque 1 — textura: taller de detectives

Escuchar la cosmovisión: detrás de cada conducta hay una creencia

Corazón del bloque

Convertir la frustración en diagnóstico: dejar de pelear con la conducta del otro y aprender a escuchar la creencia que tiene debajo.

Para qué le sirve

Su queja más común —“no se reúnen”, “no reportan”, “esa Casa no funciona”— es leer la conducta sin entender la creencia. Aquí el cansancio del coordinador deja de ser queja y se vuelve pregunta.

Mapa del tiempo
10 minEl enganche — la historia de los Erima y la idea del iceberg.
7 minLa lupa — la herramienta de tres pasos.
33 minTaller de detectives — descifrar casos reales juntos.
12 minGirar la lupa hacia la meseta — el puente al liderazgo.
5 minCierre — la pregunta del detective como tarea.
1El enganche10 min · historia + idea
Historia · Whiteman
El Jesús de los hombres blancos

“Whiteman recoge cómo un pueblo de Papúa Nueva Guinea, los Erima, entendió el evangelio que les predicaron. Lo contaban así: ‘Hace mucho tiempo, Dios envió un hombre-espíritu llamado Jesús a la tierra de los hombres blancos. Unos hombres lo mataron. Mientras estaba muerto, Jesús visitó el lugar de los antepasados muertos de los blancos, y ellos le revelaron los encantamientos mágicos secretos para fabricar autos, aviones, radios, ollas. Al tercer día resucitó y les enseñó esos secretos a los blancos — por eso ellos tienen todas esas cosas. ¿Y nosotros? Todavía esperamos que algún día un blanco nos diga el secreto.’”

Enseña: “Esa gente oyó las mismas palabras del evangelio que ustedes y yo. Pero las pasó por su cosmovisión —un mundo de espíritus, antepasados y secretos mágicos— y entendió algo completamente distinto. No fueron tontos; fueron humanos. Todos hacemos eso.”

“Una cultura es como un iceberg. Lo que vemos —cómo se visten, cómo hablan, si llegan a tiempo, cómo reportan— es la punta. Debajo del agua está lo que de verdad manda: lo que creen, lo que temen, lo que honran, cómo entienden el tiempo, la familia, la autoridad, a Dios. Eso se llama cosmovisión. Y aquí está la frase del bloque: detrás de cada conducta hay una creencia. Si solo peleo con la conducta, pierdo. Si entiendo la creencia, puedo guiar.”

2La lupa7 min · la herramienta
Herramienta de tres pasos · para el lunes
  1. ¿Qué conducta veo? (la punta del iceberg)
  2. ¿Qué creencia podría estar debajo? (¿qué tendría que creer alguien para actuar así?)
  3. ¿Cómo respondo a la creencia, no a la conducta?

“Fíjense en el paso 2: ‘qué tendría que creer alguien para actuar así’. Esa pregunta lo cambia todo, porque me saca del juicio y me mete en la curiosidad.”

3El taller de detectives33 min · el corazón
Dinámica · resolver casos reales juntos

Dos o tres mentores traen, cada uno, una conducta real que los desconcierta de un coordinador o país que acompañan. Una a la vez, el grupo entero la “descifra” con la lupa:

  • El mentor describe solo la conducta (sin interpretarla todavía).
  • El grupo propone en voz alta qué creencias podrían estar debajo — varias hipótesis, sin juzgar cuál es. Aquí brillan los que conocen esa cultura desde adentro.
  • Entre todos buscan cómo responder a la creencia, no a la conducta.

Rol del facilitador: proteger la regla de oro — primero hipótesis de creencia, después solución. Si alguien salta a “lo que hay que hacer es…”, devuélvelo: “espera, ¿qué está creyendo esa persona?”. Con 2–3 casos bien trabajados alcanza: mejor profundidad que cantidad.

4Girar la lupa hacia la meseta12 min · puente al liderazgo

Aplica la misma herramienta a las conductas grandes del movimiento. Lánzalas y deja que el grupo descifre:

“El coordinador no se quiere reunir conmigo.” → ¿Qué cree? Quizás: “la reunión es control y reporte, no vida” — y por eso la evita.

“El líder carga 5 Casas y no suelta ninguna.” → ¿Qué cree? Quizás: “si lo suelto, se cae” o “yo soy el único responsable”.

“¿Casa de paz… o casa de paso?” → ¿Qué cree la gente que llega y se va?

“¿Ven? Si trato esas conductas con presión, choco. Si entiendo la creencia debajo, puedo pastorearla. Al coordinador que cree que la reunión es control, no le exijo que venga: le cambio la experiencia de la reunión. Al líder que cree que todo depende de él, no le quito Casas: le sano el miedo a soltar.”

5Cierre con tarea5 min
Práctica de la semana: cuando un coordinador haga algo que te frustre, antes de corregir hazte la pregunta del detective —“¿qué tendría que creer para actuar así?”— y haz una pregunta curiosa para descubrirlo. Una pregunta, no un sermón.

“Hemos aprendido a entrar en la cultura del otro y a escuchar lo que cree. Ahora la pregunta final: ¿para qué? Para no dejar clones nuestros, sino para levantar líderes propios de cada tierra.”

Sábado · Bloque 2
Sábado 13 · 10:30 – 11:30 · 60 min
Sábado · Bloque 2 — textura: visión + compromiso

Ser puente cultural: el Timoteo de cada tierra

Corazón del bloque

Amarrar la cultura con la multiplicación: el propósito de cruzar culturas no es hacer clones, sino que el evangelio eche raíz a través de líderes locales — Timoteos autóctonos.

Para qué le sirve

Es el cierre que convierte toda la capacitación en tarea: el éxito del mentor no es cuántas Casas reporta, sino cuántos líderes locales levanta que ya no lo necesitan a él. Aquí se nombra al Timoteo.

Mapa del tiempo
5 minRecoger el camino — postura → escucha → propósito.
12 min¿Para qué cruzamos culturas? — el puente bicultural.
8 minHistoria — los Binumarien.
12 minDel puente al Timoteo — cultura + principio 222.
18 minNombra a tu Timoteo — compromiso por país.
5 minCierre — puente al domingo.
1Recoger el camino5 min

“Estos dos días hicimos un viaje. Primero, la postura: reconocer mi etnocentrismo y aprender a encarnarme como hizo Jesús. Luego, la escucha: oír la creencia que hay detrás de cada conducta. Hoy llegamos a la pregunta que le da sentido a todo lo demás: ¿para qué? ¿Para qué tanto esfuerzo en entender al otro?”

2¿Para qué cruzamos culturas?12 min · enseñanza/visión

“No cruzamos culturas para que la gente se parezca a nosotros. La meta no es que el colombiano ore como el venezolano, ni que el brasileño haga iglesia como el peruano. La meta es que Cristo eche raíz en esa tierra y dé un fruto que tenga la forma de esa tierra.”

“Whiteman lo llama convertirse en una persona puente: alguien que aprende a moverse entre dos culturas, que se siente en casa en ambas, y que ayuda al evangelio a pasar de una a otra sin deformarse. Y aquí está lo hermoso: ustedes ya son ese puente. Un pie en Venezuela, otro en Chile, en Perú, en Colombia. Dios no desperdició su migración: la convirtió en puente para que el evangelio cruce.”

“Pero un puente no existe para sí mismo. Existe para que algo pase por encima. El puente que el mentor construye tiene un destino: un líder local que recibe el evangelio en su propia lengua, su propia cultura, su propio corazón. Ese líder tiene un nombre en nuestro movimiento: el Timoteo.”

3La historia8 min
Historia · Whiteman
Los Binumarien

“Los Binumarien eran una tribu de Papúa Nueva Guinea casi extinta — la guerra y el destierro los habían reducido de 3.000 personas a solo 111. Cuando llegaron dos traductores de la Biblia, empezaron, como siempre, por el Evangelio de Mateo. Y Mateo arranca con diecisiete versículos de genealogía —‘Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob…’— esos que casi todos nos saltamos por aburridos. Pero cuando los Binumarien oyeron esa lista de antepasados, se quedaron asombrados: ‘¡Entonces Jesús fue una persona real, con antepasados de verdad que le importaban!’ Y le hicieron al traductor la pregunta que lo cambió todo: ‘¿Eso significa que a Dios le importan también nuestros antepasados?’ Cuando descubrieron que sí, ese pueblo al borde de desaparecer encontró un sentido nuevo de quiénes eran — y se volvieron seguidores de Jesús.”

“Lo que para nosotros era texto aburrido, para ellos fue la puerta del evangelio — porque alguien dejó que la Palabra echara raíz en su cosmovisión, no en la nuestra. Eso es ser puente cultural.”

4Del puente al Timoteo12 min · amarrar todo

“Y aquí se nos junta todo. Nuestro propio manual de PIC lo llama el principio 222, de 2 Timoteo 2:2: lo que recibimos, encargarlo a personas fieles e idóneas que enseñen también a otros, hasta la cuarta generación. Eso no es una idea nueva que les traje: es el ADN escrito de nuestro movimiento.”

“Pero escuchen la diferencia que hacen estos dos días: el Timoteo que buscamos no es un clon del mentor. Es un líder autóctono — uno que habla la lengua de su gente, entiende su cosmovisión, y deja que la iglesia tome la forma de su tierra. El puente cultural existe para producir ese Timoteo. Y por eso el éxito de un mentor no se mide en cuántas Casas reporta, sino en cuántos líderes locales levanta que un día ya no lo necesiten a él.”

“Recuerden nuestra meseta: las Casas crecieron, pero los líderes se quedaron casi planos. La salida no es que ustedes carguen más países. Es que cada uno de ustedes forme Timoteos que carguen su propia tierra.”

5Nombra a tu Timoteo18 min · compromiso
Dinámica · nombrar lo hace real

Cinco minutos en silencio. Cada mentor escribe, pensando en un país o red que acompaña:

  • El nombre de un líder local con potencial de multiplicarse — un Timoteo posible.
  • ¿Por qué creo que es fiel (persevera) e idóneo (da fruto)?
  • ¿Qué un paso doy este trimestre para empezar a formarlo — y qué tendría que soltar yo para que él crezca?

Luego, una ronda breve donde cada uno dice el nombre en voz alta y su primer paso (solo eso; el detalle queda en su cuaderno). Decir el nombre frente al equipo lo vuelve un compromiso, no una idea. El facilitador anota los nombres: son la semilla del próximo trimestre.

6Cierre y puente al domingo5 min

“Salimos de aquí con un nombre en el corazón y un paso en la mano. Mañana cerramos mirando el corazón del mentor y lo que los datos del movimiento nos están diciendo. Pero ya sabemos hacia dónde vamos: no más Casas con los mismos hombros cansados, sino un Timoteo naciendo en cada tierra.”

Puente al domingo — “Mentoreando desde el corazón” + análisis de la encuesta al pastor local.